Guía para escribir tus votos matrimoniales
Hay momentos en una boda que trascienden lo estético, el protocolo y las tendencias. Instantes que detienen el tiempo y se convierten en memoria.
Los votos matrimoniales son, sin duda, uno de ellos.
Para muchas parejas, este es el instante más emotivo del día… y también el más desafiante. No siempre es fácil poner en palabras lo que se siente, y mucho menos hacerlo frente a quienes más quieres. Pero cuando los votos nacen desde la verdad, no necesitan ser perfectos: solo auténticos.
¿Es obligatorio escribir votos?
No.
Los votos no son una obligación ni una regla que deba cumplirse. Cada pareja decide cómo quiere vivir su ceremonia y qué forma darle a ese “sí, quiero”.
Aun así, elegir escribirlos es regalarse un momento único. Un espacio íntimo dentro de un día compartido. Un recuerdo que quedará grabado no solo en fotografías o vídeos, sino en la emoción pura de ese instante. Muchos novios coinciden en algo: volverían a hacerlo una y otra vez.
Cuando no sabes por dónde empezar
“¿Qué digo?”, “¿Será suficiente?”, “¿Y si me emociono demasiado?”
Son preguntas habituales. A veces los sentimientos son tan grandes que parecen imposibles de ordenar. Otras, simplemente cuesta expresarlos en público.
La buena noticia es esta: no necesitas un discurso largo ni palabras grandilocuentes. Los votos más memorables no son los más extensos, sino los más sinceros.
Una guía sencilla para escribir tus votos con facilidad
Si te sientes bloqueado, esta estructura puede ayudarte a dar forma a tus palabras de manera natural y fluida:
1. Recuerda el inicio
Empieza mencionando cómo se conocieron o una anécdota que haya marcado vuestra historia. Ese momento que, sin saberlo, lo cambió todo.
Es una forma preciosa de llevar a todos al origen de vuestro “nosotros”.
2. Habla de lo que te hace sentir
Cuéntale cómo te hace sentir, qué ha traído a tu vida, cómo te ha transformado. Habla desde lo cotidiano, desde lo real. No hace falta idealizar: el amor verdadero vive en los detalles.
3. Haz una promesa
Las promesas son el corazón de los votos. No tienen que ser solemnes ni eternas, sino honestas. Promesas que puedas cumplir incluso en los días menos perfectos.
4. Agradece
Agradece su presencia, su amor, el camino compartido y el que está por venir. A veces, un simple “gracias por elegirme cada día” lo dice todo.
Un consejo final
Escribe tus votos en un momento de calma. Léelos en voz alta. Déjalos reposar y vuelve a ellos al día siguiente.
Y recuerda: no estás escribiendo para impresionar, sino para hablarle a la persona que has elegido para compartir tu vida.
Porque cuando las palabras nacen del corazón, no necesitan adornos.
Solo verdad.

