¿Cuándo enviar las invitaciones de boda? La guía definitiva que toda novia debería conocer

Hay un momento en la planificación de una boda que despierta más emoción que el vestido, más ansiedad que el seating plan y más debate que el color de las flores: el envío de las invitaciones.
Algunos novios quieren enviarlas casi el mismo día que se comprometen; otros prefieren esperar al último minuto como si se tratara de una compra de Black Friday. Y, por supuesto, nunca faltan las opiniones externas: tías con experiencia, amigas recién casadas, primos expertos “porque fueron a una boda en 2018”… Todos tienen algo que decir.

Pero, como todo en una boda, este pequeño gran detalle tiene su ciencia, su tiempo ideal y su porqué. Respiramos hondo, tomamos una copa imaginaria de champagne y vamos paso a paso.

La regla más acertada es enviar las invitaciones entre 2 y 3 meses antes de la fecha de la boda.
Este margen tiene un equilibrio perfecto:

  • No es tan temprano como para que tus invitados olviden la fecha.
  • Ni tan tarde como para que entren en modo pánico organizativo.

En otras palabras: llega justo cuando debe llegar, como el amor… o el pastel de boda.

Idealmente, deberías tener todas las confirmaciones entre 10 y 15 días antes del gran día. No después.
No quieres estar llamando a la gente desde la peluquería. Créeme.

Porque tus invitados necesitan tiempo.
Tiempo para organizarse, pedir permiso en el trabajo, reservar transporte o alojamiento, coordinarse con su pareja y —seamos sinceros— encontrar qué ponerse.

Si envías la invitación:

  • Demasiado pronto, corres el riesgo de que la fecha se pierda en un limbo mental entre recibos, cumpleaños y notificaciones del banco.
  • Demasiado tarde, puede que no lleguen, no reserven o aparezcan con la respiración entrecortada preguntando: “¿Aquí era la boda?”

La confirmación es tan importante como la invitación misma.
¿Por qué?

Porque hay decisiones clave que dependen del número final de invitados:

  • Catering
  • Distribución de mesas
  • Hospedaje
  • Transporte
  • Aforo
  • Y sí… ese primo que quieres invitar solo si te queda un hueco

Lo cierto es que los seres humanos tendemos a dejarlo todo para el último minuto, y si el invitado no se ha casado, o se casó hace siglos, probablemente no entiende el nivel de logística que hay detrás.

Mi consejo:
Cuando entregues la invitación, deja claro que la confirmación es importante… y más adelante recuérdalo con suavidad cada vez que haya oportunidad.
Mejor que piensen “qué organizada” a que falte alguien y quede una silla vacía en la mesa.

Para quienes quieren calmar la emoción (o la ansiedad) con estilo, existe un recurso muy útil: el Save the Date.
Es ideal enviarlo entre 6 y 8 meses antes, especialmente si tienes invitados que viajan desde otra ciudad o país.

Puede ser digital, bonito, directo, muy tú… y sirve para que la fecha quede marcada desde el principio.

  • Save the Date: 6 a 8 meses antes (opcional pero muy recomendable).
  • Invitaciones: 2 a 3 meses antes de la boda.
  • Confirmaciones: entre 10 y 15 días antes como mínimo.
  • Recordatorio cordial: sí, puedes insistir… con gracia.