El primer paso después del “sí”: cómo empezar a organizar tu boda sin abrumarte
El anhelado anillo ya está en tu mano.
Dijiste “sí”.
Lo compartiste con amigos, con la familia, con quienes forman parte de tu historia.
Y entonces, cuando la emoción empieza a asentarse, aparece la gran pregunta:
¿y ahora qué?
Organizar una boda es un viaje precioso, pero como todo viaje, necesita un punto de partida claro. Y no, no empieza por el vestido ni por la paleta de colores. Empieza por algo mucho más esencial.
1. La primera lista de invitados: el verdadero punto de partida
Para mí, como wedding planner, el primer paso real tras el compromiso es definir una primera lista de invitados. No tiene que ser definitiva ni cerrada, pero sí lo suficientemente clara como para entender el tamaño de la celebración que están imaginando.
¿Por qué es tan importante?
Porque a partir de ese número se construye todo lo demás:
- El tipo de lugar que pueden buscar
- El presupuesto aproximado
- El estilo de boda que encaja con ustedes
Una boda íntima no se organiza igual que una celebración de 200 personas, y tener esto claro desde el inicio evita muchas frustraciones más adelante.
2. Definir la fecha (o al menos, el escenario)
Con una idea del número de invitados, el siguiente paso es pensar en la fecha.
Y aquí hay un matiz importante.
Si sueñan con una ceremonia religiosa, especialmente por la iglesia, es fundamental consultar disponibilidad cuanto antes. Muchas veces tenemos una fecha ideal en mente, pero la realidad es que dependerá de lo que indique el calendario parroquial. Puede que tengan suerte y esté libre, o que sea necesario moverla unos días antes o después. En cualquier caso, cuanto antes se gestione, mejor.
Si la ceremonia religiosa no es su caso, entonces la prioridad pasa a ser buscar la finca o el espacio de celebración. Los lugares más especiales suelen reservarse con mucha antelación, y asegurar la fecha soñada marcará el ritmo de todas las demás decisiones.
3. Presupuesto y tipo de celebración: poner nombre a lo que sueñan
Antes de lanzarse a contratar proveedores, es clave sentarse juntos y definir:
- Presupuesto aproximado
- Tipo de celebración (íntima, elegante, relajada, clásica, al aire libre, urbana…)
No se trata de limitar sueños, sino de darles una estructura realista que permita disfrutarlos sin estrés.
El orden que lo cambia todo
En resumen, una vez comprometidos, hay cuatro pilares que deberían definirse cuanto antes:
- Fecha
- Número de invitados
- Presupuesto
- Tipo de celebración
Cuando estos puntos están claros, la organización fluye, las decisiones pesan menos y el proceso se vive con ilusión y no con agobio.

